Danza sufí con las pinzas de la ropa en el borde de mi falda
Creo que ya conté algo en otro de mis artículos sobre la anécdota de las pinzas de tender la ropa. Cuando yo era pequeña vivía con mis padres en un piso en Valencia, en una calle de muchísimo tráfico. Era un primero y a la terraza que tenía llegaban un montonazo de pinzas de plástico de todos los colores que les caían a las vecinas cuando tendían. Mi madre las iba recogiendo en una cesta, y éramos ricas en pinzas. Cuando venía alguna amiga a jugar a mi casa nos poníamos una falda plisada o muy fruncida y nos llenábamos todo el borde de la falda de una pinza con otra. Nos costaba un buen rato y esfuerzo pero el resultado valía la pena. Entonces empezábamos a dar vueltas haciendo volar la falda que con el peso de las pinzas y sus colores vistosos nos proporcionabas sensaciones interesantes.
Ahora, yo lo comparo con una danza sufí. Las danzas giróvagas te inducen a un estado modificado de conciencia. No necesitas ninguna sustancia externa. Está claro que muchas personas prefieren tomar ayahuasca, hongos u otro enteógeno por razones particulares de cada uno, pero una de las maneras de propiciar este estado es provocar la segregación de forma natural en nuestro cuerpo. Lo más que te puede pasar girando es que te caigas redondo al suelo. Que es el límite que teníamos cuando éramos pequeños. Y tiene una ventaja muy buena es que no es preciso viajar a Sudamérica
ni hacerlo con el fin de poder ser muy guay y contarlo a este y al otro.
Esos son viajes íntimos y privados, los podemos contar si queremos, podemos ir a Sudamérica, si nos gusta viajar, en fin, que podemos hacer lo que cada uno considere oportuno. Pero mi opinión siempre es que hagamos las cosas lo más conscientes posible de qué estamos haciendo, porqué y para qué. Simplemente por que así tendremos más control, y lógicamente, nos irá mejor. Por que algo que no nos conviene nada es la arrogancia ignorante o la ignorancia arrogante, llámalo como quieras.