Cáncer u otra cosa.
Hoy en día hablar del cáncer que, se supone, padece una cantidad inusual de gente, es algo aventurado. Me refiero con aventurado por que no se sabe que el diagnóstico sea acertado. Todos hemos oído hablar del cáncer exprés, los ictus o derrames y demás.
Mi madre murió a quejada de un tumor en el intestino, concretamente en el cólon. Según yo había estudiado al correlacionar las dolencias físicas con las emociones, mi madre pudo desarrollar este tumor como respuesta de sanación de su “enfermedad” por un verse sometida a una frustración artística. Aunque ella siempre fue creativa en todo lo que hacía. Pero digamos que se vio coartada en su libertad de acción. Posiblemente llevó mal lo que ella consideró traición, por otro lado consideró que invadían su territorio más íntimo, etc. etc. El otro día escuchando a André Malby en una entrevista de 1980 y tantos, daba unas claves interesantes sobre el motivo del cáncer de cólon y del infarto de corazón. André Malby tenía una memoria prodigiosa, bueno, como todos, pero él tenía una capacidad asombrosa de recordar, tenía una facilidad innata de acceder a esa información colectiva y de hacer uso de ella para ayudar a los demás. Tendrá sus detractores, claro está. Pero mi imagen de él es de un hombre con una sensibilidad alta de su percepción del mundo y que para retener o aplacar este remolino y abundancia de sabiduría en contraposición a las injusticias sociales, políticas, etc. bebía y fumaba mucho. Lo que se conoce como adormecer el cuerpo y la mente como recurso para no explotar.
Como algunos hemos leído en las enseñanzas del Dr. Hamer, lo que el diagnóstico por parte de la mayoría de los médicos no es acertado, en su forma o concepto. El tumor existe, es detectado, y es atacado como si se tratara de un enemigo muy peligroso. Cuando en realidad, este tumor es una reacción natural de nuestro cuerpo en respuesta a una agresión continuada y vivida en silencio. Es una manera de resolver un conflicto que tiene nuestro ser. Si en vez de acompañar y y vigilar este proceso, lo que hacemos es interferir de manera inadecuada en él pues muchas veces se produce la muerte del que lo padece.
Volviendo a la entrevista con André Malby, se contó la anécdota de que, me parece que fue Mahamma Gandi que murió a los noventa y tantos, parece ser que de cáncer en el intestino, dijo: “algo debo haber hecho mal”. Y André Malby dijo: “No se trata tanto de haber hecho sino de las cosas que no hemos hecho”. Las cosas que deseamos hacer y no hacemos es una energía que se nos enquista. O para poder sobrellevar esa frustración la enquistamos. Podemos extirpar esa cápsula y creer así que estamos salvando la vida, pero si vamos a la raíz emocional y a corregir los malos hábitos no se dejará de reproducir.
Me río, por no llorar, cuando se hacen las campañas contra el cáncer y para su investigación. Como si no se supiera ya muchísimo sobre lo que lo causa, y la ayuda a su curación. Por que, como digo siempre, sé que otro te puede ayudar, y a veces mucho, a sanarte, pero eres tú mismo el que se cura.