El sentido de la vida.
Todo lo que nos ocurre a lo largo de nuestra vida nos ayuda a recordar quienes somos. Qué hemos venido a hacer aquí, y para qué estamos aquí. En mi opinión nada es fruto de la casualidad, ni del azar. Hemos venido para jugar, para, en ese juego, recordar quienes somos. Reconocer nuestras capacidades, dejar que la magia actúe. Cuidar nuestro cuerpo como templo donde se aloja el espíritu, y permitir a nuestra alma que sea libre. Hemos venido a disfrutar, a gozar de la vida.
Podemos elegir entre gozar o sufrir. Somos libres de no elegir. Eso sí, hemos de ser conscientes de nuestra elección, responsables de nuestros actos. Nunca nos hemos de considerar víctima de lo que nos pasa porque si creemos que somos víctimas, entonces lo somos.