El Sistema
Si una persona resulta disidente en sus pensamientos puede expresarlos
explícitamente y exponerlos públicamente con lo que creará una
circunstancia cuanto menos incómoda para ella.
El sistema social establecido va a aceptar esta disidencia para mantener al individuo o colectivo dentro de sus dominios, aunque no pueda dar por aprobada esta circunstancia. O sea, las ideas del disidente no son compartidas pero sí autorizadas, siempre que no se saquen los pies del tiesto (porque si alguien lo hace se le recortan o cortan directamente) y a otra cosa mariposa.
No quiero decir que una persona no pueda expresar sus nobles principios, pero sí está claro, creo yo, que hay que hacerlo de una manera elegante. Porque si se enrabieta la reacción puede resultar contraproducente.
Acción-reacción, hay que utilizar el lenguaje adecuado para llevar la conversación al terreno deseado. Si no se corre el riesgo de recorrer caminos que no llegan a buen puerto.
Salirse del Sistema, es imposible, porque aún creyendo que alguien se sale no deja de formar parte de él. El Sistema social lo abarca todo, y mientras se es parte de un ser vivo se pertenece a él.
Otra cosa es la manera en que los individuos se relacionan con este Sistema. Si estos seres tienen pensamientos reprimidos por el Sistema, de forma sistemática, despiadada y cruel, o sea, de manera criminal, a veces
con un carácter sibilino y otras descaradamente, el ser de
naturaleza inocente, vive unas circunstancias y sufre una serie de
traumas psicológicos que en la mayoría de los casos no logra
superar en toda su vida, aún habiendo logrado hacerse consciente de
ellos. La vida es un continuo descubrir, desvelar, comprender e
incorporar. Desde las clases dominantes se intenta (y se consigue en
gran medida manipular el pensamiento, sobre todo de las masas) pero a
una persona no se le puede manejar si esta no se deja. En la mano de
cada uno está el libre pensamiento, claro está que para que de
verdad sean pensamientos genuinos hemos de adoptar una actitud
consciente y cuidar exquisitamente nuestro cuerpo, vehículo
maravilloso para poder desenvolvernos en el mundo material y que este
sea el receptáculo mejor para nuestra mente, alma y espíritu. Un
ejemplo, si una persona tiene una sangre contaminada, de baja calidad
por comer comida basura y tragarse las ruedas de molino, esta que
recorre todo el cuerpo no puede proporcionar pensamientos de calidad,
es inherente, cuando el cuerpo y la mente están en equilibrio, los
pensamientos, las ideas, son equilibradas. No se puede comer pizza y
beber cocacola todo el rato, porque más pronto que tarde se pagarán
los desarreglos y es cuando asoman los llamados reptiles, que se
muestran con apariencia acechante y que no son nada más que avisos
propios a nosotros mismos. Si lo comprendemos así, la presencia de
estos bichos acechantes pueden considerarse como bendición que nos
permite darnos cuenta de que estamos en una zona de riesgo para
nuestra sana integridad.
Luego mi opinión es, seamos sinceros con nosotros mismos, no nos estemos traicionando ni tampoco castigando, todo es del color del cristal con que se mira, seamos lo más felices que podamos, en nuestra mano está abandonar las caprichosas expectativas, dejar fluir no es dejarse llevar.