Sobre el desapego
Uno puede practicar el desapego y soltar ideas, recuerdos, añoranzas, traumas, etc. arraigados en lo profundo de su ser pero si no se han sanado previamente y liberado, podemos creer que nos desapegamos cuando, realmente, lo que hemos hecho es desviar la atención o desfocalizar el asunto en cuestión con lo que aparentemente ya no nos preocupa pero, en el fondo, sigue ahí anclado aunque no le estemos prestando atención. Que es lo que pasa? Que tarde o temprano el bumerang que lanzamos, aunque haya ido muy lejos gira y retorna.
Previo al desapego hemos de sanar las heridas, hemos de conocer por qué o para qué se produjeron para poder comprender sus significados y aprovechar la oportunidad que nos están ofreciendo para sanarlas y dejarlas ir, entonces se produce el desapego.
El desapego no es algo que se pueda practicar desde la razón y la voluntad porque corremos el riesgo de creer que nos desapegamos cuando lo que estamos haciendo es encubrir esos apegos.