Víctima de sí misma
Si te sientes atacado, coaccionado, reprimido o limitado por todo lo que ocurre a tu alrededor, de forma instantánea te sientes víctima. Uno puede sentirse víctima en un momento puntual, pero no debe sentirse víctima prolongado en el tiempo y menos de manera inconsciente, o sea sin darse cuenta de lo que implica esta inconsciencia.
Si nos consideramos víctima durante demasiado tiempo corremos el riesgo de creer que somos víctimas y como tales vamos a actuar. Dejamos de querer ser autosuficientes en nuestras decisiones, en el sentido de nuestra vida. Creo que el libre albedrío es esto precisamente, la capacidad que tenemos de decidir si queremos sufrir, o queremos ser felices, si queremos odiar o queremos amar, si queremos ver o permanecer ciegos, si queremos vivir acobardados o ser aguerridos, etc., etc.
Cuanto más ataduras retiras de tu espalda, más ligero te sientes y al dejar la carga mejor andas o corres o saltas.