azulferri

ESCAPARATE CREATIVO

3 marzo 2025

Caperucita Roja, La Bella y la Bestia, ….

El Rito iniciático.

La mujer acompañada desde una perspectiva social, condiciones del momento astral de su nacimiento, educación, cultura, vicisitudes de la vida, etc., etc.,…. Ha conformado un carácter particular, un ego, un temperamento, determinado. Estos rasgos de la mujer reflejan una serie de ideas, unas son reconocer y aceptar su pertenencia a la naturaleza y otras son inconvenientes por que responden a represiones y normas impuestas por el entorno social. (Que, a veces, es mejor respetar por pasar lo más desapercibido posible y no llamar la atención, por que esto puede significar agravar el problema.

Qué puede hacer una mujer? Pues para las primeras cuestiones no se puede ir con la idea, pretensión o expectativa de “esto me gusta, esto no me gusta” “yo quiero que esto sea de esta manera”. Sí se puede seguir, digamos, una tendencia a lo que nos gusta pero sabiendo que las cosas son como son.

Algo no nos gusta y ya está. No, nos gusta en la medida que es adecuado y conveniente siguiendo el curso natural.

Y para las segundas ideas, o sea lo nos viene “impuesto” o a la fuerza, tenemos la posibilidad de actuar bajo nuestra responsabilidad y actuar manejando las riendas del carruaje para que el cochero vaya hacia donde nosotros queremos y no dejemos que otros nos conduzcan por donde ellos quieran.

Volviendo al título, Caperucita Roja, La Bella y la Bestia, etc. Representan este mito de iniciación en la vida. Una mujer a su paso de la niñez a la pubertad tiene que enfrentarse a muchas represiones impuestas por la sociedad, muchas veces las niñas va a aceptar esta limitaciones de forma inconsciente, de manera que no van a cuestionar conscientemente estas limitaciones.

Estas limitaciones pueden ser de tipo sexual, de capacidades, etc.

La niña sale al bosque, a la vida, lleva unas provisiones a la abuelita, o sea tiene una misión o programa impuesto, tiene miedo al lobo, que es la figura que representa la sexualidad, que representa acechante peligro y a la vez atractivo y excitante. Llega a la cama de la abuelita y encuentra que su acogedora seguridad en el regazo de la abuela, del hogar, ha desaparecido engullida por el lobo, por las circunstancias del curso de la vida y se produce la toma de conciencia de su adultez.

Tanto el lobo como la bestia tienen ese aspecto de feo e inocente a la vez, un trance como el de hacerse consciente y responsable en algunos momentos de la vida levan juntos estos dos sabores. Es como un helado de nata y chocolate.

El rito iniciático en todas las culturas tiene como fin hacer que el iniciado se sienta capaz y tenga la confianza suficiente en sí mismo para superar positivamente los retos propuestos en su entorno por sus más allegados. La persona así tiene la oportunidad de medirse a sí mismo y darse cuenta de sus grandes capacidades. Después de un rito iniciático, la persona vuelve siendo otra, este empoderamiento no tiene ya vuelta atrás. Si no se realiza este rito, la persona dejará que otros decidan por él, enajenándose y haciéndose cobarde, sin arrojo.

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