Un poco de cachondeo.
Hay unas cuantas palabras, que no sé porqué, no me gusta pronunciar.
Entre ellas está resiliencia que me rechina, es como algo punzante
que discurre sobre una superficie lisa y produce un sonido agudo,
pandemia, que me suena a mandanga, pamema o a menuda vaina,
procrastinación que me suena a castración, huy, qué fea!, y alguna
que otra más. Estas palabras las han puesto de moda y en general se
utilizan con mucha soltura porque al hacerlo las gentes creen
sentirse muy al día.
Otra palabra que me ha venido a la cabeza es “sobreponerse”, no porque
me caiga mal sino porque me ha llamado pararme a pensar en su
significado. Sobre, por encima, ponerse, situarse. Cuando una
circunstancia nos resulta desagradable, hemos de sobreponernos, esto,
desde mi opinión, significa que después de hacernos conscientes de
la situación hemos de tomar una actitud de alejamiento de las
afectaciones y ver el evento como una realidad que nos ayuda a
superar ciertos tropiezos.