La hueca satisfacción del engaño.
El otro día al ver un viejo trabajo de una alumna que consistía en
una cajita de cartón como las que se utilizan para hacer envíos,
muy bien imitada y en miniatura, como para guardar una joya en la que
ponía el cartel de FRÁGIL y todo, una monada. Cuando la vi me
sorprendió gratamente. Y le dije a la alumna que me había gustado
mucho, ella se puso muy contenta.
Me acordé de cuando yo presentaba mis trabajos en mi época de estudiante que me ocurrió
algunas veces que los profesores dudaban de mi autoría.
Entonces empecé a reflexionar sobre la idea de que cuando una persona presenta un
trabajo que no es suyo, o sea, que no ha hecho ella, y a quien se lo
presenta se lo cuela, se siente satisfecha por haber conseguido el
engaño pero se ve privada de la satisfacción de ser reconocida por
el esfuerzo de haber realizado un buen trabajo.
Por otro lado el haber realizado un esfuerzo y recibirse por el profesor, en este
caso, como un fraude, produce un efecto decepcionante y menospreciante.
Creo que ante la duda lo mejor es aceptarlo como bueno y que la persona esté contenta
ya sea porque realmente lo hizo ella o porque crea que eres tonto.