Primer Añadido al tema de las capacitaciones. (reseña del 8 septiembre 2023)
O, mejor dicho, al permiso a desarrollar las capacidades, dones y talentos.
Lo que se llama EL EFECTO PIGMALIÓN
El efecto Pigmalión, también conocido como efecto Rosenthal, es un fenómeno que se utiliza en psicología y pedagogía para referirse a la potencial influencia que ejerce la creencia de una persona en el rendimiento de otra. (Wikipedia)
Es el mismo principio que utiliza James Van der Lust en su video de youtube: Cómo hacer que un niño se convierta en un ser increíble.
La abogada Beatríz de Vicente, me ha refrescado la memoria.
Sus comentarios hacen que se refuercen mis teorías.
Hace años en mi trabajo como profesora de instituto, me vi en la obligación de “instruir” un expediente abierto a un alumno. Yo no le conocía nada más que de vista y tuve que investigar acerca de él, su situación familiar y motivos por los que se le pretendía sancionar.
El motivo, no lo recuerdo, pero sí me acuerdo de que el chico había pasado por una serie de desgracias como fue la muerte prematura de su padre. Ahí me di cuenta de que un ser cuando no se siente querido, se siente, inevitablemente abandonado, aunque aparentemente lo tenga todo.
Me di cuenta, de que el trauma de no sentirse querido puede ayudar a que la persona, con una herida tan grande quiera llamar la atención haciendo cosas que no son consideradas lógicas incluso llegar a ser cruel con otras personas, o llegar a agredir, físicamente, emocionalmente, etc. a otras personas o a ellos mismos.
También aprendí que los seres no son malos por naturaleza, sino que la maldad aparece por ignorancia causada esta por traumas de diferente calibre, según el caso.
Cuando estas personas sienten que otro cree en ellos, que la otra persona tiene la confianza de que son capaces de ser ellos mismos, que tienen un valor extremadamente importante, que son capaces de desarrollar sus propios talentos, que nadie es mejor ni peor, sino más habilidoso o menos, según en qué ámbitos, entonces se liberan de ataduras y limitaciones y “aprovechan” para darse el permiso de abrir la cancela que retenía sus dones y talentos. Igual apresados desde su más tierna infancia.
Este no darse permiso para desarrollarse podríamos llamarlo inseguridad en uno mismo, es como un agujero físico, mental y espiritual. Cuando debido a los traumas sufridos nos encontramos en este estado, en muchas personas de forma inconsciente, necesitamos una ayuda externa que nos dé el impulso, digamos sanador.
Este impulso se da de forma natural, espontánea e ideal cuando un padre confía y ama incondicionalmente a su hija, o una madre sabe que su hijo es capaz de ser por sí mismo. Pero este permiso puede venir dado por otras personas menos allegadas, de otros parientes, de un vecino, de un compañero, de alguien que ni siquiera conoces, incluso. Y, en último extremo puede darse uno mismo ese permiso, el inconveniente es que la persona afectada tiene que ser consciente de su situación, y le llevará mucho esfuerzo conseguirlo, pero poder, puede, indudablemente. Poniendo un ejemplo, diría que es como dejar de fumar, una persona puede decir que quiere dejar de fumar pero no conseguirlo. Lo difícil no es dejar de fumar, hay métodos recursos, etc. que ayudan a hacerlo con el mínimo de inconvenientes. Lo verdaderamente difícil es querer dejar de fumar realmente. No basta decir: quiero dejar de fumar o creer que debería dejar de fumar. Se trata de una idea que hemos de tener instalada, quiero cuidarme? Mi cuerpo físico, fisiológico, el vehículo tan maravilloso del que dispongo para desenvolverme en la vida, mi psique, mi espíritu, o sea yo, voy a darle un maltrato y no voy a poner los medios a mi alcance para evitarlo?
Me parece una osadía, una falta de respeto hacia uno mismo y hacia los demás. Por que uno no está solo y aislado, que aunque seamos seres “independientes” y nos sintamos más solos que la una, formamos parte de un TODO.