Anoche vi un documental de la 2 en la TV, sobre el Palacio de Knossos, en él decían que las famosas y bellas columnas eran una creación de quién se supone que lo descubrió, para darle más vistosidad a las ruinas. Se inspiró, no cabe duda en el Art Decó. Arthur Evans, arqueólogo británico (1851-1941).
Que manipuló y falseó los restos que allí encontró.
Buscando comentarios sobre este hecho he encontrado una página que habla del tema y uno de los comentarios de los lectores dice:
«No hay que olvidar que Arthur Evans era inglés, del pleno período victoriano, que se interesó por Grecia como arqueólogo, y que además lo nombraron sir.
Todos los ingredientes que juntos dan con casi toda certeza un hijo de la gran puta.»
#4
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hace 7 años (www.meneame.net)
Y en seguida le contestan recriminándolo por su manera de expresarse. A mí lo que me molesta es que uno no pueda expresarse con entera libertad y tenga que andar justificando sus palabras cuando otros mienten extorsionan y matan.
Creo que este señor del comentario se atreve a decir lo que muchos pensamos. Y lo que más me molesta es que llámese Arthur Evans o Perico de los Palotes, haya seguidamente un aprovechamiento por parte de los estamentos dominadores-manipuladores que quizás no mintiendo pero sí ocultando la verdad (otra manera de mentir) para dirigir el pensamiento y comportamiento de los que no saben las cosas. A lo largo de la Historia siempre se ha mantenido el saber oculto o velado, y si se ha mostrado la verdad siempre ha sido utilizando técnicas de psicología social, de manera que una cosa parezca otra. Puede que Sir Arthur fuera una bellísima persona respetuosa de los demás, ya fueran hombres o mujeres. (Para mí la falta de respeto es hacia cualquier ser vivo, se le puede faltar el respeto hasta a una piedra) lo del sexo es irrelevante, qué más da el sexo o la inclinación sexual? A quién le importa? A quién con la excusa intenta manipular. Por qué y para qué figura el sexo en el DNI? No me cuadra si no es para ejercer control. A los seres humanos no creo que les beneficie en nada.
Así que toda la vida enamorada de la estética de Knossos y va y resulta que se lo inventó uno.
Hay que reconocer que tenía buen gusto, estéticamente hablando. Y al fin y al cabo todo es producto de alguien. El problema radica en el engaño, que, resumiendo, te inducen al engaño.