Con un 6 y un 4, la cara de tu retrato.
Cuando reconocemos rasgos físicos humanos o animales en algo, ya sea un objeto, una montaña o una mancha en la pared, inmediatamente le atribuimos rasgos psicológicos y personificamos esa cosa, concediéndole un comportamiento imaginario. Los niños saben hacerlo muy bien, un trapo, un palo, una piedra, pueden ser una persona, un telescopio, un yoquesé. Esta habilidad , creo, es la misma que la de la pareidolia. Quizá esto sea la magia de crear. Es un acto intrínseco a la persona.