Si volvemos al tema del movimiento, diría que he encontrado un libro cuyo título me cautivó, «Dibujar el movimiento», tema que me interesa bastante, la imagen de la portada no dejaba de ser muy sugerente, aparece una ola del mar, me recuerda a «La gran ola de kanagawa», estampa japonesa del pintor especialista en ukiyo-e, Katsushika Hokusai, publicada entre 1830 y 1833.
Tengo el libro encargado pero todavía no ha llegado a mis manos y ojos.
Esto a modo de introducción. El caso es que últimamente asocio movimiento a vida o vida a movimiento. Carmen, mi profesora de yoga (yoga iyengar) hace ya algunos años siempre decía: «agua estancada se pudre, para estar vivo hemos de movernos»
Qué le pasaría a nuestro corazón si se quedara quieto?
Necesitamos del movimiento, del ritmo.
Pom pom pom, pa pa, póm pom, pa pa pá
Pom pom pom, pa pa, póm pom, pa pa pá
ja ja ja
Tengo ganas de desarrollar la idea de traducir imágenes a música.
Por ejemplo creo que una idea interesante es intentar expresar la sutil sensación de la lluvia sobre la superficie del agua del mar que te revela un encaje de blonda o un bordado o el ritmo de una cenefa.
Los bolillos, me parecen fascinantes como los carruseles con forma de infinito que describen los grupos de peces nadando bajo el agua, aunque creo que nunca haré bolillos, por que las acciones demasiado repetitivas me aburren. Un poco me fascinan, demasiado me desesperan.