ILUSIÓN Y REALIDAD
Si tomamos una ilusión ciegamente, y la incorporamos en nuestro pensamiento como algo real, primero, es posible que se nos instale como creencia limitante, y segundo, puede pasar que no podamos llevarla al punto deseado y entonces suframos una decepción, una desilusión, un disgusto. En la medida que mayor sea el grado de inconsciencia de nuestra ilusión, mayor será la sensación de fracaso.
La ilusión es buena, las ideas limitantes, en un principio también, nacen para protegernos, para nuestra sobrevivencia, pero si creemos ciegamente en la ilusión, sufriremos fuertemente el desencanto.
ECUANIMIDAD