La última adquisición son los huevos duros veganos.
Algo muy curioso y muy rico, cuando le pille el punto a la cantidad de agar agar, para lograr la textura perfecta. El sabor lo tengo, el aspecto también, el grado de firmeza es un poco más complicado. Los primeros me salieron con la «clara» demasiado cremosa y los segundos demasiado firme. Y es que el agar agar que utilizo ahora no es muy refinado y cuesta un poco dar con la dosis apropiada. Todavía no tengo los moldes con forma de huevo, pero me llegarán enseguida. Así que estos son un poco especiales.
Con, la famosa, sal negra. Mmmmm.
Como todavía no tenía molde en forma de huevo, los hice en este que es lo más parecido que tenía.