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ESCAPARATE CREATIVO

Espejito, espejito

Decir mentiras u ocultar información no lleva a ningún lado bueno. Las películas de Disney de mi infancia nos mostrarían un aspecto desagradable y cruel de la vida, pero también unas realidades, adornadas por colores y fantasía, que nos daban golpes fuertes. Espejito, espejito, quién es la más guapa del mundo? Y una y otra vez el espejo le devolvía su cara de amargada a la pobre madrastra.

Qué significaba esto? Si quieres mentir a otro, te mientes s ti mismo. No se puede mantener una mentira por mucho tiempo, esta se convierte en un bumerang. Se convierte en una bomba de relojería y acaba explotando en la cara de los implicados.

Por que una persona se encuentre inoperante, por motivos físicos/emocionales, y no pueda hacer frente a estos engaños, no quiere decir que no se dé cuenta de ellos, es que necesita tiempo para recuperarse. Hay algo muy hiriente, y es sentir que la persona que te está engañando te esquive por miedo a que se le descubra o por que se siente vulnerable y su forma de solucionar la situación es la huida literal. La mentira u ocultación solo “resuelve” la angustia del momento. Y lo peor de todo, diría: la falta de comunicación, o sea no hay una comunicación clara y que por no reaccionar el que oculta crea que que el engañado es tonto. Por que aunque el engañado no sepa algo pon pelos y señales si capta cierta información de forma natural y espontánea. Uno se siente mal, no tanto por el contenido del engaño, sino por haberse producido ese intento de engaño.

No se puede mentir a otro así sin ton ni son, sólo cabría aceptar una mentira si esta se produce con intención paliativa en casos muy aislados y en los que la verdad significaría producir muchos dolor. Pero, claro quién decide el grado de dolor en otro? O lo que queremos, en realidad es evitarnos nuestro dolor? Ajá, es más cómodo y rápido una mentirijilla sin “importancia”.

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