Nadie se va de su casa
Todo el que cree tener su casa ubicada en un piso de un edificio colmena se ve condenado a huir de ella en cuanto tiene ocasión. Las razones son diversas pero principalmente es por que una vez se encuentra “liberado” de la esclavitud a la que es sometido laboralmente no puede resistir mucho tiempo encerrado entre cuatro paredes en un espacio menos que insuficiente, rodeado de materia sintética, con malos olores y vecinos molestos. Y la otra razón importante responde a una creencia impuesta, incrustada en la subconsciencia por los medios de adiestramiento social, de manera que la gente cree vivir su vida y que es capaz de elegir libremente, aunque esto no es para nada así.
Después de la guerra civil española hubo un momento de catarsis. Se propulsó a genios y artistas, gente culta e inquieta a huir despavoridos a otros países donde pudieran desarrollar sus dones y talentos, o, por lo menos no los persiguieran o los mataran.
Qué quedó en España? Un buen rebaño, de hecho así lo llaman la gente de la Iglesia.
Un rebaño dócil, y bienmandao.
Gente, anodina, cobardes, ignorantes, desgraciados, desposeídos, apocados, desempoderados, etc, etc.
Nuevas generaciones que padecieron en su niñez, adolescencia, o primera juventud muchos traumas, mucho miedo. Y cuando se siente tanto miedo de forma continua, este se convierte en estrés. Y qué provoca el estrés continuado en el tiempo? (el estrés es un recurso maravilloso que tenemos para sobrevivir a situaciones de peligro extremo) que se convierte en crónico, y cuando esto pasa se inhibe el sistema inmunológico, la sangre acude a brazos y piernas para poder defenderse o para huir, correr a la máxima potencia.
O sea, una vez desprovista la masa de sus poderes y bastante amedrentada, está lista para su manejo.
En los centros educativos públicos se imparten conocimientos, que alguno se puede aprovechar, pero principalmente empieza el adiestramiento hacia la sumisión y el sometimiento. Lo hace de una manera que el sujeto crea que es por su bien, y así dejar que él mismo se autorrestrinja, creyendo que es así como debe de ser y sin cuestionarse si esa “imposición” es conveniente para sí mismo y los de su alrededor.
Nadie se va de su casa simplemente porque se quiere ir. Se va porque, o no puede estar en ella, o le echan o se la quitan, o la pierde.
Hace unos cuantos años se utilizó una estrategia de “te cojo por los cojones” que fue engañar a la gente (es verdad, que la gente se dejó engañar, claro, una vez desprovistos de amor propio y sentido común, pues cualquier cosa) dando préstamos a diestro y siniestro, como si no hubiera un mañana.
Nadie era capaz de protestar por medidas, normas y leyes absurdas porque si te ponías en huelga te quitaban el sueldo, podías perder el trabajo, etc. La gente no se atrevía a protestar porque estaban esclavos de una hipoteca, o de varias. Luego dicen que practicar la usura no es bueno. Claro, como todo, según para quién.
Con mucha propaganda, convencieron a la gente que viajar era guai. Y ala! Todos a viajar paquí pallá. Estaba mal visto que no viajaras en cuanto tenías dos días de vacaciones. A la gente le daba pena cuando a la vuelta de estas decías que te habías quedado (tan ricamente) en tu casa. No lo podían creer. Si no vas de viaje, no tienes luego fotos para enseñar. Oh!