Cómoda jerarquía
Siempre que se da un hombre y una mujer, un hermano mayor y otro
segundo (da igual el sexo de estos), un jefe y un subordinado,
siempre que hay uno por encima de otro, ocurre que la posición del
que está por encima es más cómoda aunque no mas conveniente. A un
hombre, por ejemplo, aunque esté al tanto de que no se puede estar
por encima de nadie mediante la fuerza o el engaño (mentira u
ocultación de la verdad) le resulta más cómodo dejarse llevar por
las circunstancias que conlleva las costumbres, creencias e
ignorancia, viviendo en sociedad, que actuar según sus principios
propios, porque si va en contra de todo lo que cree que no es justo,
instantáneamente, cobra responsabilidad de uno mismo (acciones
incómodas cuanto menos).
Si un ser se pone la gorra de jefe puede creer que está por encima de otros, y
esta falacia le puede llevar a actuaciones abusivas sobre los demás.
Desgraciadamente esto ocurre con demasiada frecuencia. La mayoría de
las veces esto pasa de forma inconsciente y la persona con gorra
descarga la rabia que le producen sus traumas sobre el que cree que
tiene por debajo.
Se trata de un comportamiento cómodo pero realmente perjudicial que afecta a ambas
partes, al dominado como al dominante, que se ve privado de las
ventajas de una relación armoniosa, que beneficia a todos.