Otra reflexión
Mandar a alguien a la mierda es bueno.
A parte de que si lo haces puede desahogarte, encierra una buena intención.
Cuando hacemos esto estamos deseando que la otra persona se transforme, se renueve, se regenere.
La mierda, La Santa Mierda, (ver los manifiestos de Hundertwasser) es algo primordial e imprescindible para la vida, elementos orgánicos en descomposición transformándose para componerse en nuevos elementos. Mágico, milagroso, genuino, original.
Mandar a alguien a la mierda es en realidad desearle algo bueno. ¿No?